De la primera búsqueda a la firma del contrato. Un flujo sencillo que funciona durante toda tu búsqueda.
Una búsqueda sin flujo de trabajo es reaccionar a lo que llega. Una oferta aquí, una respuesta allá, una entrevista para la que apenas te has preparado. Con un flujo fijo sabes siempre cuál es el siguiente paso.
Un buen flujo no es un sistema rígido. Es una lista de verificación que te ayuda a no pasar nada por alto.
Puestos, sectores, ubicación y tamaño de empresa. Escríbelo. Cuanto más concreto, menos tiempo pierdes en ofertas que no encajan.
LinkedIn, Google Alertas y las webs de las empresas que te interesan. Configura alertas para que las nuevas ofertas lleguen directamente a ti.
Lee la oferta bien. Adapta el resumen de tu CV. Envía una solicitud dirigida. Añade la oferta inmediatamente a tu rastreador.
Cinco a siete días hábiles después de postular. Ponlo en tu rastreador. Ya no tienes que recordarlo.
Cuando llegue una respuesta, guarda los datos del reclutador y prepárate para la llamada. Relee tus notas de contactos anteriores.
No una hora después. Justo después. Qué se discutió, quién estaba y cuál es el siguiente paso.
Diez minutos el lunes. ¿Qué está activo? ¿Qué se ha enfriado? Cierra las solicitudes inactivas y establece nuevas fechas de seguimiento.
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